Entre Ángeles y demonios
Por Gustavo Ferrari Wolfenson
Estuve pensando en las primeras horas del día cual sería el mejor titulo para encabezar esta columna. Mientras a las 7 y media de la mañana despertaba con un rayo de sol en mi ventana, traté de revisar en mi cabeza cómo se han presentado en los últimos días los escenarios electorales que llevarán a la toma de una decisión definitiva para el futuro político de este estado.
No creo que la guerra sucia, baja, agresiva (sino no sería guerra) que sacude cotidianamente el panorama local tenga antecedentes en la historia de este Estado. Pudo haber grupos enfrentados luchando por espacios de poder, pero jamás, según lo que cuentan los canosos dirigentes, la incertidumbre y manipuleo que reina en la actualidad se vieron tan patéticamente enfrentados y sobre todo habían generado tantos encontronazos en las bases dentro de un mismo espacio político..
Un ángel es un ser inmaterial presente en las creencias de muchas religiones, considerado de gran pureza destinado en muchos casos a la protección de los seres humanos. Demonio es por su parte un espíritu sobrenatural, generalmente malévolo y con frecuencia se lo representa como una fuerza que puede ser conjurada o controlada. ¿Quienes son ángeles y demonios en esta contienda por la aspiración al máximo escenario estatal?. Pues según con el ojo que se vea, pero no hay duda que existe un grupo que considera que uno de los aspirantes es el malévolo espíritu que quiere provocar una fractura porque no acepta los destinos emanados de la gran pureza que tienen otros actores para proteger a los seres humanos.
Y si esa definición la trasladamos al resto de Estado, estaremos en condiciones de afirmar que en todos los municipios se ha generado esa división teológica entre los ángeles y los demonios.
Los caminos mediáticos han demonizado desde hace mucho tiempo las imágenes de alguno/as dirigentes en vías de preferenciar a otro/as. Muchos/as también están siendo borrados de todo escenario y castigados con el duro sentimiento de la indiferencia. Al convertirse en potenciales y fuertes aspirantes hay que bajarlos con el rigor del silencio y del golpeteo.
Hoy quienes se sienten ángeles, pero en el fondo son demonios y están desesperados por alcanzar el cielo. Aun la divinidad no los ha bendecido con la varita de la unción, pero confían en la justicia celestial para llegar. Sin embargo, aun está el camino terrenal de las realidades de otros Angeles o Demonios según como se los mire, y éstos pueden ser tan sinuosas como el propio Via Crucis
Lo que sí es un hecho es que nos encontramos en el eje de la discordia de una elite gubernamental que esta buscando de todas formas cómo sobrevivir en el futuro y está sintiendo el regreso de los muertos vivos.
Creo que alguna vez alguien tendrá que analizar y reconocer el papel de uno de los mayores desestabilizadores/as y provocador conflictivo de su propio Estado.
Eres tú Claudius
Quo vadis?




















