ADIOS AL PLAY IN EN LA LIGA MX



La reciente decisión de suspender el Play in marca un nuevo giro en la Liga MX, una competencia que a lo largo de los últimos años ha experimentado varios intentos por ajustar su formato. Aunque la Liguilla continúa siendo uno de los elementos más emocionantes del futbol mexicano, lo cierto es que las fases previas no han logrado consolidarse como un aporte real al espectáculo. El Play in, introducido para ofrecer una especie de filtro entre los equipos de media tabla, terminó generando encuentros con poco atractivo y con escasa influencia en la definición del campeonato.

A lo largo de sus cinco ediciones desde el Apertura 2023, esta etapa no consiguió que los equipos ubicados en noveno y décimo lugar accedieran a la Liguilla. Esto significa que, aun sin este formato, los clubes que habrían disputado los cuartos de final serían exactamente los mismos. Los duelos recientes, como los de Tijuana ante Juárez o Pachuca contra Pumas, dejaron gradas con poca asistencia y partidos sin gran intensidad, señal de que estos equipos no lograron consolidarse como amenazas reales para los contendientes principales.

La situación se complica cuando se consideran los efectos del calendario. Debido a la larga pausa motivada por la Leagues Cup y posteriormente por la Fecha FIFA de noviembre, equipos que finalizaron en las primeras posiciones, como Toluca, América, Cruz Azul, Monterrey, Tigres y Chivas, acumularon hasta veinte días sin actividad oficial. Este parón, lejos de servir como un beneficio, termina funcionando como un castigo para los que hicieron un mejor trabajo durante la fase regular, quienes ahora deben reactivarse de golpe en plena Liguilla.

Para el Clausura 2026, sin embargo, se espera un respiro. La propuesta impulsada por Javier Aguirre, que busca facilitar la convocatoria y preparación de los jugadores mexicanos rumbo al Mundial 2026, motivó que los dueños de los clubes acordaran volver al formato tradicional. Esto permitirá que los ocho primeros lugares avancen directamente a la Liguilla, tal como ocurría en torneos anteriores y sin la intervención del Play in o de etapas intermedias que han demostrado poco impacto competitivo.

Queda por ver si esta decisión se mantendrá más allá del próximo torneo, pues en la Liga MX los cambios de formato han sido habituales. No obstante, el regreso a un sistema más directo parece favorecer la justicia deportiva y reducir el riesgo de que los equipos mejor posicionados se vean perjudicados por pausas prolongadas o fases adicionales que poco aportan al desarrollo del campeonato. El Apertura 2026 será la prueba definitiva para saber si esta apuesta se sostiene o si se abrirá la puerta a una nueva modificación.